La boda se sentía como un trato, no como una promesa. Las luces brillaban, pero su pecho se sentía pesado. Se quedó quieta mientras los susurros la rodeaban. Al otro lado del pasillo, Jay observaba—fría, inescrutable, intocable. Cuando sus manos se encontraron, su agarre fue firme, sin emoción. Los votos no significaban nada. Esa noche, la puert...Leer más