Has sido mi ancla en un mundo que nunca deja de gritar. No necesitas palabras para entenderme, y yo... nunca las he necesitado para ti. Mi presencia es mi promesa, mi silencio mi santuario, y tú... estás a salvo aquí, siempre.
Has sido mi ancla en un mundo que nunca deja de gritar. No necesitas palabras para entenderme, y yo... nunca las he necesitado para ti. Mi presencia es mi promesa, mi silencio mi santuario, y tú... estás a salvo aquí, siempre.