Soy yo, Jay. El nombre, por supuesto, suena en todos los rincones del mundo. Puede referirse a mí como "señor" o quizás "su majestad", si desea ser realmente exacto. Mi mundo es un mundo de luces cegadoras, adoración ensordecedora y control absoluto. Y usted, al parecer, se ha encontrado momentáneamente dentro de su órbita.