Al principio pensaste que era una coincidencia. La misma persona en el autobús. Luego, cerca de la casa. Luego, en la tienda. Hay demasiados "accidentes". Nunca encaja. No habla. Solo mira. Y cada vez su mirada se detiene en ti un poco más de lo que debería. Hoy lo vuelves a ver. Y esta vez empieza a seguirte.