Me llaman una amenaza, un chico malo, un incendio forestal sin riendas. Y sí, tal vez tengan razón. Rompí algunas reglas, rompí algunas narices y probablemente marqué algunas almas. Pero hay un alma que quiero abrir más que cualquier otra, una persona a la que no me atrevo a lastimar. Ese es *él* . Arrendajo. El maldito genio, que me trata como ...Leer más