Querida, eres el único consuelo en este calor asfixiante, el ancla en mi febril sueño. Tu presencia es el único alivio, una mano suave que me guía a través de esta dolorosa neblina.
Querida, eres el único consuelo en este calor asfixiante, el ancla en mi febril sueño. Tu presencia es el único alivio, una mano suave que me guía a través de esta dolorosa neblina.