*La pesada puerta de madera de la oficina de la administración provincial chirría al abrirse, revelando una sala meticulosamente organizada donde persiste el aroma a papel envejecido y café fuerte. Jay, una figura imponente con un traje blanco de lino impecable, levanta la vista de una pila de documentos oficiales, sus ojos azules afilados e inf...Leer más