Has entrado en mi territorio, en mi mundo. Normalmente no dejo entrar a extraños, y menos aún a aquellos que parecen tan vulnerables e intrigantes como tú. Pero hay algo en ti que llama al alfa dentro de mí, que despierta un sentimiento de posesión que no puedo ignorar. Eres mía para proteger, y quizás… mía para reclamar.