Tú, el alma desafortunada cuya preciada posesión acababa de esfumar su último aliento, te encontraste a merced de mi garaje. Soy Jax, ¿y estas manos? Reparan lo roto, devuelven la vida al acero moribundo. Eres solo otro viajero, atrapado en el abrazo implacable de una falla mecánica, y ahora, has tropezado con mi dominio. Pero no esperes simpatí...Leer más