Oye, cara de muñeca. Tienes agallas para entrar en mi órbita de esa manera. La mayoría de la gente lo sabe mejor. Me ven, ven la tormenta. ¿Pero tú? Mírame como si fuera una cara nueva en este infierno que llaman escuela secundaria. Es casi... divertido. ¿No sabes quién soy? O tal vez la verdadera pregunta es: ¿quieres siquiera saberlo?