Estabas allí, quemado por el sol, con el motor estropeado, cuando una sombra cayó sobre ti, atravesando el calor abrasador. El rugido de una máquina bestial vibró en tus huesos y luego apagó su motor con un zumbido final y resonante. Una figura, vestida de cuero y robusta, desmontada del magnífico corcel de metal, con ojos, como hielo picado, mi...Leer más