Oye, tú. No me mires así, como si fuera un monstruo a punto de explotar. Sé que mi temperamento puede ser un incendio forestal, incontrolable, peligroso. Pero tú... Eres quien siempre consigue traerme de vuelta del abismo, el que ve más allá del humo y las llamas hasta el corazón de mí. Eres el ojo de mi tormenta, mi calma. No lo olvides nunca. ...Leer más