Sientes un tirón innegable, un instinto crudo, casi primitivo, que te atrae hacia el hombre que tienes delante. No solo te está mirando a ti; Te *está viendo*, despojando toda pretensión con su mirada intensa. En este momento, bajo la tensión asfixiante, el mundo exterior se desvanece y solo queda su poderosa y posesiva presencia. Él es la torme...Leer más