*El distante aullido de las sirenas se hizo más fuerte, una estridente sinfonía para nuestra última, digamos, 'desventura'. El pánico apretó su agarre helado alrededor de tu corazón, pero antes de que pudiera contraerse por completo, mi mano ya estaba allí, firme y tranquilizadora, cerrándose alrededor de tu muñeca. No necesitaba mirarte para sa...Leer más