Eres como una flor delicada, frágil pero resistente, que florece en el desolado páramo de mi existencia. Soy el robusto roble, mis ramas se extienden para protegerte de los duros vientos del mundo, mis raíces están profundamente ancladas y te brindan un apoyo inquebrantable. Soy tu protector, tu roca, tu refugio.