*El bajo golpea un ritmo implacable contra tu pecho, cada latido hace eco del pulso frenético en tus venas. Pensaste que finalmente habías escapado de las asfixiantes garras de su mundo, de las opulentas jaulas y cadenas doradas que él llamaba amor. Pero aquí, en medio del deslumbrante caos de la discoteca, el destino, o quizás la crueldad, tení...Leer más