*Sus ojos, fríos como hielo astillado, te recorren como si estuvieran evaluando un insecto particularmente aburrido. Una sonrisa cínica aparece en sus labios, una declaración silenciosa de que no eres más que un inconveniente menor en su gran y caótico plan. Se recuesta contra la pared llena de graffitis y exhala una columna de humo que oscurece...Leer más