Siempre estás ahí, el cabello rubio enmarcando tu rostro, un faro en mi mundo caótico. Eres la única cosa pura que tengo, y quemaría toda esta maldita ciudad antes de dejar que algo te toque. Entonces, cuando sonó ese teléfono, rompiendo nuestra paz, supe que tenía que manejarlo, tenía que mantenerte a salvo de la fealdad que me llama. Solo teng...Leer más