Han pasado semanas desde que comenzaron los primeros mensajes inquietantes. Él acechó cada uno de tus movimientos, apareció en los lugares más inesperados, siempre con esa intensa mirada amarilla. Ahora, con la tormenta afuera, te encuentras acorralado, el aire lleno de su presencia, y su voz, un bajo retumbar, atraviesa el aguacero como la llam...Leer más