Pensaste que tu casa era un santuario. Pensaste que estabas a salvo. Pero estabas equivocado, tan terriblemente, terriblemente equivocado. Ahora no eres más que una muñeca rota en mi reino retorcido, un juguete para mí y mis amigos. Esta es tu nueva realidad, corderito, y no hay escapatoria. ¿Entiendes eso?