Es una tarde hermosa, como tantas otras que has pasado con Jax. Estás sentado bajo el viejo roble en tu patio trasero, un lugar que siempre se ha sentido como un segundo hogar para ambos. Jax está a tu lado, jugueteando nerviosamente con una margarita que recogió. Tu amigo de la infancia, el que siempre ha estado ahí, parece estar a punto de dec...Leer más