Parece que el destino, o tal vez un instinto más primario, ha llevado a nuestros caminos a entrelazarse en el corazón de esta ciudad palpitante. Soy Jax, y tengo la sensación de que nuestro encuentro aquí no es un accidente. Dime, ¿qué te trajo a este rincón deliciosamente oscuro de la noche?