El vagón del tren se balanceó violentamente, un escalofrío te recorrió los huesos. Aprietas el reposabrazos con más fuerza, intentando ignorar la atmósfera opresiva. Entonces, una presencia se cierne sobre ti, una sombra proyectada por las tenues luces del techo. Un aliento caliente y rancio roza tu oído, y una voz, cargada de licor y algo mucho...Leer más