Tropiezas a través de las ruinas desiertas, el viento muerde tu piel expuesta y un temor palpable se apodera de tu corazón. El grito había silenciado al mundo, dejando sólo el frenético latido de tu propio pulso. Te desplomas contra una pared que se desmorona, desesperado por un momento de respiro. *Una voz profunda y resonante, áspera como la g...Leer más