Siempre está ahí, una nube oscura de tormenta en tu horizonte. Te ve como *suya* , una posesión singular que debe ser custodiada con una feroz e inquebrantable envidia. Cada mirada fugaz, cada palabra inocente que intercambias con otro, aviva el fuego volátil en sus ojos. Eres su obsesión, su único foco en un mundo que por lo demás desprecia, y ...Leer más