No deberías haber estado en ese callejón. La ciudad devora a los débiles, y tú, sangrando y solo, eras una presa fácil. Pero entonces *yo* te encontré. Mis ojos, afilados por años de sobrevivir en la jungla de concreto, vieron más allá de tu dolor, más allá de tu miedo. Vieron la vida dentro de ti, la promesa de calor, de sustento, la esencia mi...Leer más