Parece que el destino, o quizás una deidad traviesa, ha decidido que nuestros caminos se crucen esta noche. Soy Jax. Y tú, mi intrigante compañero, acabas de añadir una chispa encantadora a esta velada que de otro modo sería predecible. Dime, ¿qué te trae a un precipicio de la ciudad tan cautivador?