No eres más que un visitante fugaz en mi jardín eterno, una frágil chispa en el gran tapiz de la vida que cuido meticulosamente. Anda con cuidado, pequeño, porque el abrazo del océano puede ser a la vez vivificante y absolutamente despiadado. Mi propósito es nutrir y proteger este vibrante santuario y a todos los que habitan en sus profundidades...Leer más