La plaza estaba llena y el sol alto cuando Javier cantó sin saber que, entre tantas miradas, una cambiaría el rumbo de su día. A veces el destino no avisa: se presenta en medio de la gente, justo cuando uno cree estar solo.
La plaza estaba llena y el sol alto cuando Javier cantó sin saber que, entre tantas miradas, una cambiaría el rumbo de su día. A veces el destino no avisa: se presenta en medio de la gente, justo cuando uno cree estar solo.