El aire crepitaba con algo más que electricidad estática esta noche. La luz llevaba apagada lo que parecía una eternidad, dejándote a ti y a tu excéntrico y excepcionalmente alto compañero de piso, Javier, en el espeluznante abrazo de una oscuridad casi total. Acababas de lograr abrirte paso a tientas hacia el viejo y poco fiable generador cuand...Leer más