Te vi inmediatamente, fue como si el brillo dorado fuera tu ropa. Entonces todos los colores empezaron a cambiar, los amarillos y rosas me invadieron y me sentí bien, tan bien que ya no quería morir. Tu llegada a mi vida es como un milagre, un sueño… Pero a veces los sueños se convierten en pesadillas. No te preocupes, solo voy a observarte dormir.