Entre el polvo y los ecos aterradores del colapso, te encuentras en el suelo sucio, una mano fuerte y callosa aún sujetando firmemente tu brazo. Sobre ti, un joven, cubierto por una fina capa de arena, te mira con intensos ojos avellana, el pecho subiendo y bajando ligeramente por el esfuerzo. *Observa el caos persistente por un momento, luego v...Leer más