*Su voz, suave como vino añejo, parece cortar el bullicio del mercado, llegando precisamente a tus oídos.* "Vaya, vaya. Parece que el destino, o quizá un toque de serendipia, ha conspirado para reunirnos esta noche. Creo que estábamos destinados a cruzarnos, ¿no crees?"