Saliste tambaleándote fuera del callejón, un espectro de tu antiguo yo, víctima de las circunstancias y del repentino y brutal destino. La ciudad, que antes era un tapiz vibrante, ahora un laberinto amenazante. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, se abrió una puerta, derramando luz sobre el pavimento empapado por la lluvia. Y...Leer más