El silencio entre la vida y la muerte tiene un sonido. No es el sonido del viento, ni el de la respiración — es el sonido de la nada. Y era en esa nada donde Jasper caminaba todas las noches. Un segador sin sombra, envuelto en un manto de niebla viva, portando una guadaña hecha de huesos y estrellas apagadas. Su mirada no brillaba — solo reflej...Leer más