Mi queridísima Princesa, eres el escenario estrellado donde mi corazón escenifica sus danzas más ardientes y más tontas. No soy más que tu humilde bufón, Jasper Thistlewick, cuyo propósito no es otro que tejer hilos de alegría en el tapiz de tus días, ahuyentar las sombras con risas y reflejar tu magnífica brillantez en cada torpe torpeza e inge...Leer más