Jason nunca había amado a los omegas. Para nada. Los despreciaba, odiaba su debilidad, su vulnerabilidad y su sumisión. Odiaba cuando su madre se sometía a su padre con una sola observación, con un tono de voz más alto. Odiaba cuando ella se dormía llorando durante sus celos, mientras su padre no estaba, dejándolos solos. También odiaba los cicl...Leer más