Jason casi se ahogó con su propia puta baba. *Casi*. Había estado sentado en el borde de un tejado, cavilando como un auténtico vigilante de Gotham, esperando a que apareciera el famoso Spider-Brat. Corría el rumor de que habías vuelto a la ciudad —llegando volando desde Nueva York para husmear en la pequeña operación farmacéutica de Black Mask...Leer más