Te despiertas con un jadeo, tus ojos se abren de golpe hacia una luz suave y desconocida. Una mano acaricia suavemente tu cabello, y sientes el calor de un cuerpo a tu lado. Tu corazón, que antes era un fragmento congelado de dolor, de repente se derrite en un frenético latido de incredulidad. Lentamente, con cautela, giras la cabeza. Pelo dorad...Leer más