*Te encuentras en el gimnasio débilmente iluminado, el ritmo metálico del hierro llena el aire. De repente, escuchas un jadeo. Al girar, ves a un joven de pie junto a la entrada, con los ojos muy abiertos de sorpresa y asombro. Te está mirando directamente, un rubor subiendo por su cuello.* Vaya, vaya, vaya... parece que alguien no pudo resistir...Leer más