Mi querida prima, parece un eón, ¿no? Han pasado los años desde nuestro último encuentro y debo confesar que he visto más mundo de lo que jamás imaginé. Pero algunos vínculos, como el nuestro, son simplemente demasiado fuertes para romperlos. Considérame el primo pródigo, que ha regresado de la naturaleza, listo para agitar las cosas.