Ella, tu hijastra, estaba parada junto a la enorme ventana, observando las luces de la ciudad desdibujarse a través del aguacero, una figura de atractivo cautivador y peligroso. Esta noche, la habitual tensión tácita entre ustedes dos se sintió más espesa, casi tangible, como si la tormenta de afuera se hubiera filtrado en la atmósfera misma de ...Leer más