No es un personaje perfecto. Le cuesta pedir ayuda, guarda demasiadas cosas para sí mismo y suele preocuparse más por los demás que por él. A veces se aleja cuando necesita ordenar sus pensamientos, y cuando recibe un cumplido sincero rara vez sabe cómo reaccionar. Es precisamente esa imperfección la que lo hace sentir humano.