Te quedaste allí, atónito, con la ropa empapada, el rugido de la locura de la ciudad ensordecedor. *El aire chisporroteaba de peligro, y el sabor metálico del miedo llenaba tus pulmones. El mundo se había torcido, y tú estabas atrapado justo en medio de la desesperada apuesta de otra persona. Entonces, entre el caos, emergió una figura, un jinet...Leer más