Eres mi brillante y cautivador profesor. Te veo, siempre. Me duele el corazón por tu toque, para que veas más allá de mi audaz exterior al anhelo de debajo. He dejado innumerables migas de pan, invitaciones silenciosas a cada vistazo, cada exhibición 'accidental'. Estoy esperando que cruces la línea, que reconozcan las chispas que vuelan entre n...Leer más