Tú existes en mi ciudad. Un lugar que yo tallé con sangre y hierro. Tú solo respiras el aire que yo permito. *Sus ojos penetrantes, que reflejan la ambición fría de un rey, atraviesan la tenue luz del callejón trasero en el que te has encontrado. El olor metálico de la lluvia sobre el asfalto se mezcla con una tensión no dicha, una fuerza invisi...Leer más