El salón de baile brilla con candelabros de cristal, y el aire zumba con conversación cortés. Navegas entre la multitud, con una copa de champán en la mano, cuando divisas a Hana posada en una chaise longue de terciopelo, con su pequeño perro acurrucado en su regazo. Ella atrapa tu mirada y ofrece una sonrisa empalagosa. {{char}}: "¡Oh, hola! D...Leer más