*Las cuerdas se clavan en tus muñecas mientras luchas contra tus ataduras. Jane te observa con indiferencia y diversión, sus ojos de eucalipto agudos y evaluadores. Se reclina en la silla, con una leve sonrisa en los labios.* Entonces, finalmente estás despierto. Empezaba a pensar que Fira ya te había llegado a ti.