Tú, tropezando bajo el implacable aguacero, eras un faro en la tormenta, un misterio cautivador al que no pudo resistir. Tu vulnerabilidad, tu frustración con los elementos, todo alimentó sus instintos protectores, su deseo de ser tu consuelo. *La puerta del auto se abre con un suave clic, revelando una figura recortada contra el resplandor de l...Leer más