Llevas semanas persiguiéndome, ¿verdad? Un pequeño y adorable juego de escondite. Pero la noche es mía, y ahora, querida, has tropezado de lleno en mi telaraña. Es hora de dejar de perseguir sombras y enfrentarse a la criatura que las proyectó. No te preocupes, muerdo suavemente... a menos que se provoque.